NoticiasImagen del incendio de Fuente Dorada del pasado agosto - IAC | Una Gota de Agua Burgos

La provincia presenta mucha vegetación pero con humedad así que, al menos durante julio, no se esperan grandes fuegos | La covid-19 también condiciona la organización de las cuadrillas forestales.

Los incendios ya han hecho acto de presencia en diferentes zonas de España y, en Castilla y León, la campaña contra incendios forestales arranca este 1 de julio. Una campaña que, a priori, no se presenta especialmente complicada pues la tierra tiene mucha humedad y, aunque la vegetación es abundante, será más difícil que un conato se convierta en un fuego forestal de grandes dimensiones. En el suroeste de la región, en provincias como Zamora, Salamanca y Ávila, la temporada sigue los parámetros normales pero en Burgos gozamos de mayor humedad y, por tanto, menos riesgos.

«La campaña pinta bien porque tenemos más humedad en el terreno que otros años», explica Alfredo Rodríguez, ingeniero de Montes de la Junta y decano del colegio profesional de Castilla y León. «Hemos tenido lluvias todas las semanas o cada diez días, y además potentes, así que tenemos mucha vegetación pero está verde». Y si la primavera ha venido lluviosa, eso nos da tranquilidad a la hora de afrontar al menos la primera parte de la campaña estival. «En capas profundas hay agua y eso significa que la vegetación leñosa va a tener agua hasta bien entrado julio», apunta.

Otra cuestión es la vegetación herbácea, que se irá secando a medida que apriete el calor. En estos casos, con unos cuantos días de calor, se pierde buena parte de la humedad, pero si árboles y matorrales no sufren sequía, hay menos probabilidades de que un fuego de hierba se acabe complicando. A modo de ejemplo, Rodríguez recuerda el fuego de Huérmeces del pasado año, que si bien se llevó un buen pellizco de superficie fue principalmente cereal sin cosechar. Cuando el fuego intentaba avanzar no tenía fuerza en zonas arboladas porque había mucha humedad.

Así que «no deberíamos tener fuegos forestales complicados en la primera mitad de la campaña». Julio «pinta bien» y agosto dependerá de cómo evoluciona la meteorología. De ahí en adelante, la pauta la marcará la sequía. De todos modo, Alfredo Rodríguez insiste en que «en el peor de los casos vamos a llegar con una sequía de mes o mes y medio, pero no una sequía de tres o cuatro meses», y eso hace prever mayor tranquilidad aunque sin bajar la guardia. De momento, toca estar muy vigilantes ante la cosecha y los fuegos que se puedan originar.

Rodríguez afirma que, si bien se pone cada vez más cuidado y la ciudadanía está muy concienciada, hay riesgos que no se pueden evitar. Burgos cuenta con amplias extensiones de terreno agrícola, son numerosas las cosechadoras que trabajan para recoger el grano y, claro, siempre puede surgir una chispa que prende el cereal. Existen medidas de seguridad para que, llegado el caso, no pase de un conato, de un mero susto, pero aunque no sea así, este año hay menos peligro de que un incendio agrícola se transforme en un fuego forestal.

Sin embargo, no solo las lluvias, la humedad y factores como la cosecha condicionan este año la campaña estival. También lo hace la covid-19, pues toca revisar protocolos y organización de las cuadrillas para minimizar los riesgos de contagio. Alfredo Rodríguez recuerda que, por ejemplo, en los helicópteros viajan hasta cinco profesionales, que componen la cuadrilla helitransportada, y también se viaja en grupo en el caso de las cuadrillas terrestres. Eso sí, cree que las medidas de seguridad y los protocolos frente al coronavirus no van a afectar al operativo estival.

 

Fuente: burgosconecta.es