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El alcalde de Orbaneja del Castillo, Javier Perujo, está dispuesto a tocar todas las puertas «antes de que sea tarde» y se produzca una desgracia en el privilegiado entorno natural del pueblo conocido por si cascada, tan bello como frágil. El subdelegado del Gobierno, Pedro Luis de la Fuente, se ofreció ayer a mediar ante la Junta de Castilla y León para tratar de buscar una solución definitiva a los desprendimientos que se han producido en los últimos años, de momento sin consecuencias.

Le aseguró que no tiene competencias para gestionar una intervención que ni la pedanía ni el Ayuntamiento del Valle de Sedano son capaces de asumir económicamente. La Universidad de Burgos comenzó unas prospecciones que precisan ahora de un estudio geológico para que el que Perujo busca fondos, de momento sin éxito. «Hay que moverse cuanto antes porque es un riesgo para la seguridad», sostiene, si bien no parece que sea tan grave e inminente como se pudo temer en un principio.

Orbaneja del Castillo está pendiente de una reunión con responsables de la Administración regional, que por el momento no tiene fecha.Sus técnicos se desplazaron a la zona para realizar mediciones y un informe cuyas conclusiones la junta vecinal no conoce aún. Considera que sería necesario cruzar esos datos con los obtenidos por los investigadores de la UBU y los del Instituto Geológico y Minero de España.

Según las conclusiones de estos últimos, que avanzó el alcalde, recomiendan una la limpieza de la vegetación que obstaculiza el discurrir del agua y realizar de forma regular labores de mantenimiento, en especial en aquellas zonas en las que no existen viviendas, «ya que éstas actúan como aislantes y evitan desprendimientos» como los que se han producido en años precedentes.

El problema de esta zona de Orbaneja es que está asentada sobre toba calcárea, una piedra caliza muy porosa que con el agua se viene abajo fácilmente. De hecho, los últimos desprendimientos han sido en época de fuertes lluvias, aunque en los últimos meses no se han repetido.

La zona está sometida a una presión turística cada vez mayor, con miles de visitantes que se acercan a fotografiarse en la cascada y en las calles del pueblo. Se ha habilitado un aparcamiento para tratar de reorganizar el tráfico, sobre todo en momentos punta como los puentes y la Semana Santa, y el verano pasado concluyeron las obras de renovación del pavimento de varias de las calles más transitadas, una inversión de más de medio millón de euros que ha sido financiada por la Junta de Castilla y León a través de Somacyl.

Fuente: Diario de Burgos