NoticiasImagen del río Jerea a su paso por Cadiñanos, localidad donde se capta el agua para trasladarla después a Trespaderne. - Foto A.C. - Una Gota de Agua Burgos

El equipo de gobierno volcará sus esfuerzos inversores de 2021 en una nueva captación que pueda completar la del río Jerea, cada año con menos caudal

El Ayuntamiento de Trespaderne volcará todos sus esfuerzos inversores de 2021 en resolver el problema del mal olor y mal sabor que sufre el agua durante el verano. La alcaldesa, Isabel López, asegura que «es totalmente potable, pero el mal olor y el sabor no dejan de ser muy desagradables», por lo que la prioridad que se ha marcado el equipo de gobierno es buscar una solución que evite volver a sufrir este problema el próximo estío.

Hace ya varios años que cuando la principal captación de la localidad, la del pozo ubicado en las inmediaciones del camping y el río Nela, comienza a bajar, es preciso comenzar a abastecer la localidad con el agua del río Jerea que se capta en Cadiñanos y pasa por una planta potabilizadora y un depósito nodriza antes de llegar al de Trespaderne. El agua de río tiene un sabor bien diferente al agua de manantial, pero cuando avanza la primavera y baja el caudal del Jerea, comienza el problema, que incluso obliga a comprar agua embotellada para el comedor del colegio Tesla, como admite la alcaldesa.

El nivel del río cada año desciende más, debido al consumo existente aguas arriba -en Quincoces de Yuso ha habido que realizar numerosos cortes de agua-, a lo que este verano se ha sumado la escasez de lluvias. Ambos factores unidos producen el potente olor y sabor del agua que llega a Trespaderne, pero también a las pedanías de Virués, Santotis, Arroyuelo y Palazuelos. El equipo de gobierno encargará estudios técnicos en busca de una solución, aunque  López Torre se decanta por buscar una veta de agua profunda lo más cerca posible del depósito y la potabilizadora de Cadiñanos con la vista puesta en utilizar ese agua para desde allí distribuirla a las diferentes localidades.

Las lluvias de finales de septiembre y octubre han zanjado el problema, pero la alcaldesa sabe que en 2021 regresará y de ahí que quiera buscar antes una solución, a la que previsiblemente se destinará la ayuda que cada año otorga la Diputación Provincial al municipio en el marco de los planes provinciales y que permite afrontar inversiones de hasta 130.000 euros.

Otra de las opciones con que podría contar Trespaderne para mejorar su abastecimiento es la sustitución de la traída que toma agua del arroyo de las Torcas en Tartalés de Cilla. Esta captación aporta cada vez menos agua a la localidad, debido a que la tubería está prácticamente obturada por la cal y su sección apenas llega a 5 centímetros de diámetro, cuando originalmente es de 14. La alcaldesa considera que renovar la tubería de varios kilómetros que llega desde Tartalés «sería una obra faraónica que podría costar medio millón de euros». Asimismo, ve otro problema añadido y es  que su ejecución sería compleja por la necesidad obtener numerosas autorizaciones de los propietarios de los terrenos y vías que atraviesa, como la vía verde del Santander-Mediterráneo o la carretera Nacional 629, entre otras infraestructuras.

Arroyuelo. Mientras llega la nueva captación de agua, el Consistorio acaba de adjudicar por 93.284 euros las obras que se ejecutarán en Arroyuelo. La pavimentación de  las calles Olivo, Hospital y San Nicolás, así como del camino de la Hoyuela hasta los depósitos de agua y la conexión de los dos depósitos para ganar más presión de agua y mejorar el abastecimiento serán el destino de la principal inversión sufragada con los presupuestos municipales de 2020. El 80% lo aporta el Plan Provincial de Cooperación de la Diputación.

Fuente: diariodeburgos.es