NoticiasEl uso de agua para jardines o piscinas se rige por un contrato diferente al de uso doméstico. - Foto Alberto Rodrigo - Una Gota de Agua Burgos

Una mirandesa ha pagado un recibo de agua de 3.582 euros. Asegura que el consumo se ha disparado por una fuga en las tuberías, pero el Ayuntamiento dice que la ha usado para regar el jardín

Si llegar a fin de mes ya es una odisea para muchas familias, recibir una factura de 3.582 euros es para echarse a temblar. Es la cantidad que ha tenido que pagar una mirandesa por la tasa de agua municipal. La afectada alega que el desorbitado consumo se debe a una fuga, pero la administración local duda de su versión y cree que el agua ha sido empleada para regar el jardín.

Los hechos ocurrieron en el primer trimestre del año pasado, cuando en la lectura del contador  los técnicos del Ayuntamiento observaron un exceso de consumo de 1.851 metros cúbicos, motivo por el que se comunicaron telefónicamente con la propietaria de la vivienda, quien al día siguiente presentó un escrito de alegaciones. «De la foto aportada se desprende que el agua no se destinó a consumo humano pero no se aprecia fuga oculta ninguna», asegura en su informe la administración local, que presupone por las pruebas aportadas que el agua se utilizaba, a través de un aspersor que al parecer se había caído, al riego del jardín. «Es el típico caso, junto al llenado de piscinas, de uso indebido de agua potable», remarca. Para este tipo de situaciones, se contempla un contrato diferente al doméstico y con unas tarifas distintas.

La factura además ha engordado con el tiempo ya que transcurrido el plazo de pago voluntario, se aplicó un recargo de 179 euros, que la afectada ha tenido que abonar junto al importe inicial. Pero tras pagar, ha puesto el caso en manos del Procurador del Común al entender que se ha cometido una  injusticia. Así lo estima también dicha institución, que ha instado al Ayuntamiento a modificar la ordenanza que regula la tasa de agua para incluir atenuantes en casos de este tipo, en los que puede haber una avería, además de pedir que se  devuelva el dinero a la afectada y se emita otra factura en base a un consumo estimativo.

Sin embargo, el Ayuntamiento ha rechazado la resolución del Procurador porque mantiene que se realizó un uso indebido del agua. Además, deja claro que la normativa municipal sí contempla reducciones para fugas ocultas siempre que se cumplan unos requisitos y previa verificación de los técnicos, pero que en cualquier caso los descuentos se aplican en la tasa de alcantarillado. Se da la circunstancia de que la vecina a la que le ha llegado la desorbitada factura reside en Orón, pedanía que por entonces no vertía a la red de saneamiento, por lo que en el recibo no pagaba cantidad alguna por el concepto de alcantarillado.

La discrepancia principal entre el Ayuntamiento y el Procurador del Común radica en quién tiene que asumir la responsabilidad en caso de una fuga. Para la administración local  es el contribuyente el que está obligado a mantener el sistema de suministro en condiciones adecuadas y reparar las averías que puedan producirse, mientras que para el defensor de los derechos ciudadanos esta percepción contradice «los principios de proporcionalidad y equilibrio» además de tildar de injusta la asociación que se hace entre agua perdida y agua consumida.

 

Fuente: diariodeburgos.es